Parte II: Recomendaciones Metodológicas
Para el buen desarrollo del proceso de formación es importante tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:
- Recordar que cada taller a desarrollarse es una enorme oportunidad de aprendizaje, crecimiento, intercambio y posibilidad de transformación de la realidad, por lo tanto debemos estar atentos a cualquier idea, opinión o sugerencia para enriquecer los conocimientos colectivos.
- Los talleres deber realizarse en un mismo lugar durante el tiempo que duren los niveles correspondientes. El lugar debe ser acogedor, cálido y estar acondicionado de manera creativa para que se propicie un clima más fraterno y confiado. Además esto permitirá la identificación grupal con mayor facilidad.
- Cada taller debe contar con por lo menos dos facilitadores/as que se apoyen mutuamente y permitan una evaluación y retroalimentación permanente.
- Contar con abundante agua para beber durante la realización de los talleres, pues al ser temas movilizadores se requiere una mayor reposición de líquidos. Además se debe contar con recipientes de agua colocados en espacios estratégicos, tales como esquinas del salón o mesas de trabajo, lo cual permitirá depurar el ambiente pues el agua actúa como un purificador ambiental natural.
- Disponer un espacio en el salón para ubicar una exposición permanente que será armada en base a los trabajos individuales y grupales de los/as participantes. Esta exposición tiene la finalidad de visualizar los esfuerzos, la creatividad, los pensamientos, las iniciativas, las propuestas, para con estos aspectos fortalecer la identidad y la autoestima individual y grupal. Además permite un reconocimiento de la fuerza creadora que es natural a cada persona.
- Contar con un banco de técnicas y dinámicas que serán empleadas al inicio de cada jornada, y otras que pueden ser construidas y aplicadas en base a la creatividad personal.
- Los/as participantes deberán contar con un Diario Personal para el registro de impresiones, experiencias, vivencias personales que tienen a lo largo del desarrollo de los módulos. Este Diario Personal tiene un carácter confidencial y pretende servir de soporte en el proceso de auto-conocimiento y auto-evaluación de los/as participantes.
- Cada asesor/a deberá contar con un Diario Grupal en el cual registrarán los aspectos más importantes del proceso seguido por el grupo. Los registros del Diario Grupal serán un insumo importante para el seguimiento y evaluación del proceso.
Sobre Cómo Trabajar con Grupos
Iniciar procesos de formación implica trabajar con grupos humanos, los mismos que es necesario identificarlos, conocerlos y crear las condiciones adecuadas para interactuar positivamente con ellos.
Desde nuestra propuesta consideramos al grupo como el espacio en el cual se genera, se intercambia y se amplía el conocimiento, donde se ponen en común los diferentes puntos de vista. Un grupo bien orientado es una instancia de aprendizaje colectivo.
Un grupo que funciona correctamente, es decir cuando todos interactúan, cuando se integran en un proceso común de búsqueda, procesamiento y aplicación de información, cuando se comparten acuerdos mínimos y está en la capacidad de lograr consensos y respetar los disensos, cuando hay libertad de expresión, y de respeto a la individualidad, y se viven valores comunes, entonces sí, el grupo se constituye en un importante recurso didáctico que debe potenciarse al máximo.
El grupo, no es solo valioso porque propicia el conocimiento en teoría, también en el seno del grupo pueden afirmarse, modificarse, corregirse valores y sentimientos, y pueden surgir nuevas prácticas y relaciones entre las personas, que en sí son el objetivo de nuestra propuesta.
Por esto, en nuestra propuesta educativa, damos un lugar especial al trabajo grupal. En nuestro proceso de formación hacemos énfasis en trabajar con equipos o grupos específicos para la realización de determinadas tareas y también con lo que hemos denominado "grupos permanentes".
La idea de trabajar con grupos de carácter permanente tiene que ver con la necesidad humana de tener referentes constantes a los cuales acudir dentro de un proceso, en este caso, dentro del proceso de formación.
La conformación de los grupos permanentes de trabajo deberá responder a ciertos criterios que deben estar presentes:
- Formar los equipos permanentes a partir de la afinidad y preferencia de los/as participantes.
- Pero el papel de los/as facilitadores/as y asesores/as será el observar y orientar la conformación de los grupos de trabajo en general y los grupos permanentes de modo que se propicie un ambiente de armonía y equilibrio como condiciones necesarias para desarrollar bien las actividades. Para lo cual se buscará que los grupos sean combinados con la integración de un número más o menos similar de participantes en cada grupo, un equilibrio entre hombres y mujeres, y la participación en el grupo tanto de personas expertas y no expertas en las temáticas a tratarse.
Los principales aspectos que intervienen en la vida de los grupos son:
Estructura del Grupo, las características de los /as participantes
Las motivaciones comunes
Las metas comunes
La interacción
La cohesión
La comunicación
La participación
Ambiente en el cual se desarrolla el Grupo
El conflicto en los grupos
La construcción de normas
Factores de riesgo de los grupos
Estructura de los Grupos
El término estructura indica la forma como interactúan los miembros del grupo, es la interelación existente entre los medios, los roles y funciones, que definen las posiciones de los miembros dentro del grupo, pudiendo otorgar a ciertos miembros una posición más elevada y a otros menos alta. Se puede decir también que la estructura se refiere a las partes que distinguen al grupo
Conforme a esto, la estructura de un grupo tiene que ver con sus objetivos, con las características de cada uno de sus miembros (edad, sexo, posición económica, características físicas, escolaridad, capacidades intelectuales, etc.) intereses y demandas de cada uno/a, con las relaciones que se dan al interior de grupo y fuera de él, con las normas y valores establecidos, etc. Por lo tanto, la estructura de un grupo nos da la pauta de la posición que tiene cada persona dentro del grupo y también la posición del grupo en relación con otros grupos.
Al trabajar con grupos es fundamental que consideremos la estructura que tiene el grupo, para conocerlo, tener un buen acercamiento, y orientar el proceso pedagógico hacia mejores resultados. Es muy probable que nos encontremos con grupos cuya estructura es compleja y que requiere un mayor conocimiento y esfuerzo para alcanzar los objetivos planteados, pues, no todos los grupos son iguales ni se puede trabajar de la misma manera con todos los grupos.
Para la conformación de los grupos debemos partir por identificar las características de los/as participantes, y considerar que los grupos van a tener diversidad y heterogeneidad en cuanto a conocimientos, experiencias, edades, géneros, niveles de escolaridad, procedencias y que sus participantes van a tener expresiones culturales diferentes y distintas habilidades y ritmos de aprendizaje, lo cual va a significar un mayor esfuerzo y experiencia de los/as facilitadores/as y asesores/as para manejar grupos heterogéneos.
Pero además es importante señalar que los/as facilitadores/as y asesores/as dentro de esta estructura grupal también tendrán una posición y que ellos/as influirán de alguna manera para que esta estructura se mantenga intacta o se modifique.
Por lo general, dentro de la estructura de cada grupo, puede observarse el surgimiento espontáneo de subgrupos, cuyos miembros se vinculan por niveles de afinidad, compatibilidad o ciertos rasgos comunes. Estas formas de agrupamiento, con nuestra propuesta educativa, buscaremos potenciarlas al máximo en el desarrollo de determinadas tareas y actividades que están planificadas ejecutarlas durante el proceso formativo.
Pero cuando solo se trabaja con grupos conformados de manera espontánea se corre el riesgo de que se armen subgrupos cerrados, con participantes de condiciones y características muy similares que en determinado momento ocasione el estancamiento individual y del grupo.
Por esto, conforme a nuestra propuesta pedagógica, trabajaremos tanto con grupos ocasionales, conformados al azar, así como con grupos conformados espontáneamente por afinidad de intereses e inclinaciones de los/as participantes para la realización de determinadas tareas. Se conformarán además grupos de trabajo permanentes a partir tanto de los intereses de los/as participantes como de los criterios y guía de los/as facilitadores/as y asesores/as. Esta forma de agrupamiento se lo hará con el afán de reducir los niveles de jerarquización que se presenta en todo espacio grupal y para potenciar y dinamizar de mejor manera las experiencias y realidades heterogéneas de los/as participantes, pues, partimos del hecho de que todas las personas tienen algo que ofrecer y también algo que recibir.
Con estos grupos permanentes se harán actividades más sostenidas y serán el referente para el seguimiento y evaluación de la propuesta pedagógica.
Las motivaciones comunes
Las motivaciones entendidas como los motivos que tienen para fusionarse en el grupo, los impulsos que tiene cada persona hacia determinada forma de comportamiento y que la conducen a satisfacer una necesidad o alcanzar una meta.
Las motivaciones personales de los/as integrantes difieren unas de otras, igualmente las necesidades que busquen satisfacer a través del grupo no podrán ser las mismas. El grupo no satisface necesidades idénticas ni lo hace del mismo modo para todas las personas, son muy variadas las formas como el grupo satisface las necesidades individuales de sus integrantes.
Por ejemplo, algunos/as participantes pueden ingresar al grupo por una necesidad de sentido de pertenencia, de seguridad, de aprobación o quizá por necesidades de fortalecer la identidad personal. En otros casos podrán adherirse a un grupo por la necesidad de formación, capacitación, ejercicio de liderazgo, o por buscar satisfacción en las tareas. Sin embargo, cualquiera sea la motivación personal de cada uno/a, siempre habrá una motivación general, colectiva que conduce a la cohesión del grupo.
Las motivaciones de cada integrante del grupo influyen en la elección de la meta o metas grupales, porque esas metas se han de dirigir a encontrar la satisfacción de cada uno/a de sus integrantes.
En el desarrollo de nuestra propuesta las motivaciones personales y grupales son de gran importancia para nosotros/as, pues, de ellas depende el grado de involucramiento en el proceso, el fortalecimiento de los grupos, la dinámica y resultados que vayan alcanzándose.
Para esto es imprescindible tener previo al desarrollo de los talleres un conocimiento cercano del grupo, sus motivaciones e intereses al participar en este proceso educativo. De este modo podrán hacerse ajustes, verificar o rectificar la propuesta en cuanto a objetivos, contenidos, metodología, etc.
Las metas comunes
El compartir metas comunes es otra de las razones por las que existe el grupo. Dentro del grupo pueden observarse metas individuales y metas grupales que están permanentemente interactuando, influyéndose mutuamente.
Las metas y las motivaciones están estrechamente vinculadas, pues, las motivaciones conducen a la fijación de metas, y a su vez la fijación de metas nos impulsan a la acción. En las metas grupales tienen que ver tanto las motivaciones personales como las del grupo.
Las metas grupales entendemos nosotros/as como los objetivos o logros que una persona o un grupo trata de alcanzar. Es el estado deseado al cual el grupo pretende llegar en un determinado punto que se convierte en el punto final. Otras concepciones definen a la meta como los caminos o medios que toma el grupo para cumplir el objetivo, mientras que otros asumen como meta grupal como la suma de las metas individuales.
Las metas del grupo influyen en el comportamiento personal, puesto que las metas requieren de una acción personal independiente y la fusión de los esfuerzos de cada uno/a para alcanzar tanto las metas individuales como las del grupo.
Pero, no siempre las metas individuales son similares a las metas del grupo, pueden existir algunas divergencias entre ellas y puede ser también que ciertos participantes tengan que renunciar a una o varias de sus metas individuales a favor de alcanzar las metas grupales. Por lo tanto, nosotros/as asumimos a la meta no como la suma de metas individuales sino como los acuerdos o los consensos para establecer una meta común, que se identifique con el grupo o con la mayor parte de sus integrantes.
En la presente propuesta pedagógica las metas del grupo son importantes para tener una percepción más o menos clara de hasta donde puede llegar el grupo. El conocimiento de las expectativas individuales y grupales es fundamental para establecer las metas del grupo.
En nuestra propuesta se trabajarán con frecuencia los sueños, las expectativas tanto a nivel personal como grupal para fijar las metas y afianzar los esfuerzos encaminados al logro de las mismas. Se ayudará permanentemente a visualizar y clarificar a los/as participantes cuáles son sus metas individuales y grupales.
La interacción
La interacción se refiere no solamente a las acciones y reacciones de los miembros de un grupo. La interacción abarca una esfera de relaciones humanas dentro de las cuales hay una simultaneidad recíproca entre los seres humanos y una respuesta
La interacción comprende los medios por los cuales las personas se relacionan unas con otras y llevan a efecto las tareas para el desarrollo, mantenimiento y crecimiento del grupo. La interacción puede darse entre un grupo y otro, entre el grupo y el Asesor/a, o entre subgrupos dentro del grupo principal.
El conocimiento de la interacción grupal debe dar cuenta de las relaciones de una persona con otra, de la forma en que los grupos, subgrupos, facilitadores/as, asesores/as ejercen su influencia sea positiva, negativa, neutral.
La interacción se refiere a las modificaciones de comportamiento, de actitudes, de ideas, de sentimientos que se dan cuando las personas entran en contacto. La influencia que ejercen unos/as sobre otros/as se la da a través de la comunicación, del lenguaje verbal o corporal.
Al hablar de un proceso de interacción hacemos referencia a los estímulos recíprocos y de respuesta entre las personas que se derivan del desarrollo de la cohesión, estructura, normas y metas mutuas,
También es necesario señalar que en este proceso de interacción se pueden experimentar conflictos que pueden ser aprovechados como momentos pedagógicos, de maduración grupal o pueden conducir a la desorganización.
La Cohesión
La cohesión es el grado de unidad que expresan los miembros que integran el grupo, a pesar de sus diferencias individuales. Se podría decir que es la tendencia de cada uno/a de los/as integrantes de mantenerse juntos/as y de acuerdo, de sentirse integrados dentro del grupo y motivados para realizar acciones de manera conjunta.
Lo que define la cohesión en el grupo es el sentir y actuar grupal, aunque a nivel personal puedan notarse discrepancias. El sentimiento de unidad implica responder a determinadas situaciones de manera colectiva.
Pero la cohesión no se puede definir únicamente a partir de los rasgos visibles (respuesta en bloque, lazos de amistad, demostraciones de solidaridad, etc.), sino que puede expresarse en aspectos más subjetivos como los sentimientos del grupo, los grados de satisfacción, las motivaciones más íntimas, deseos de reconocimiento, etc. que no son medibles pero que son las razones más profundas que tiene el grupo para sentirse cohesionado.
Un alto grado de cohesión en un grupo contribuye al surgimiento de comportamientos y actitudes positivas en sus integrantes, frente al conocimiento y la formación y práctica de valores.
Dentro del proceso educativo ponemos énfasis en la cohesión grupal, pues está comprobado que las tareas desarrolladas colectivamente en un ambiente de cohesión y unidad grupal puede aportar a un mejor rendimiento de los/as participantes, aumentar su interés y motivación, así mismo se incrementan los niveles de solidaridad, los/as participantes se apoyan mutuamente en el proceso de interaprendizaje y ejercen influencia positiva entre sus integrantes.
Por esto, dentro de la planificación de actividades tanto para los talleres como para el proceso de seguimiento y evaluación consideramos valioso el monitoreo de los niveles de cohesión e integración de cada grupo en particular y de todo el grupo de participantes. Se observará por ejemplo, la forma cómo se integran los grupos, quienes participan mayormente, quienes coordinan, orientan o guían al grupo, cuáles son las motivaciones, cuáles son sus conflictos, sus formas de comunicación, los liderazgos que se presentan, etc.
La comunicación
Uno de los aspectos importantes a tener en cuenta en la comunicación grupal es propiciar la participación de todas las personas en los debates, conversaciones, de manera que todos/as tengan opción, posibilidad y oportunidad para expresar sus criterios. Cuando hay mayor libertad para comunicarse, los grados de satisfacción y las motivaciones para los talleres son mayores.
El/a Facilitador/a debe interpretar la dinámica comunicacional del grupo, para conocer el comportamiento del grupo frente a los temas o a las situaciones que se le presentan.
El ambiente del taller debe favorecer una buena comunicación, se deberán dar espacios de tiempo en cada jornada para tratar los problemas del grupo si hubiere tal necesidad, de lo contrario la concentración del grupo se verá disminuida en el tratamiento del tema y por el contrario ésta se desviará frecuentemente en la resolución del problema que está pendiente.
En la interacción grupal surgen muchas veces barreras y conflictos en la comunicación, los mismos que pueden romper con la armonía interna y puede ser la causa de otras dificultades mayores que se presentan en la vida del grupo.
Las deficiencias de comunicación pueden ser también una razón para que los/as facilitadores/as y asesores/as no puedan llegar bien al grupo y no puedan desarrollar al máximo su potencialidad. Estas deficiencias pueden ser por comunicación que va en una sola dirección, por comunicación restringida a determinadas personas, por canales inadecuados para informar y comunicar, falta de libertad para expresarse, entre otros, y merecen ser atendidos con oportunidad para mantener la cohesión del grupo.
- Los/as Facilitadores/as y Asesores/as deben aproximarse al lenguaje propio de los grupos, es decir es necesario el conocimiento de los modismos, jergas y argots que se utilizan entre los /as participantes, y observar como se da la influencia en el grupo de estas formas de expresión, constituyéndose en un lenguaje común. Este conocimiento ayuda en el proceso de involucramiento y establece vínculos más sólidos con el grupo
La participación
Participar quiere decir ser parte de, indica la posición de cada persona en el grupo, de sentirse integrada en algo, de hacer algo.
Promover la participación activa de los/as participantes en el grupo es una tarea que debe ser permanente. El participar implica no únicamente la asistencia a los talleres, implica niveles de involucramiento y apropiación de la propuesta, significa vivir cada uno de los momentos con intensidad, compromiso y grados de afecto.
Es importante señalar que no todas las personas participan de la misma manera en los grupos y que también existen personas que participan más activamente que otras. Cabe también indicar que generalmente se valora la participación de quienes hablan más o se expresan mejor, de quienes hacen un trabajo más notorio o público. Nuestra propuesta considera que la participación hay que verla desde distintos ángulos, respetando las diferencias individuales, valorando a todas y cada una de las formas de participación. Por ejemplo hay personas que sobresalen más escribiendo, otras dibujando, otras hablando, otras coordinando o dirigiendo los grupos, incluso hay personas que desde el silencio son un gran aporte y hay que saber reconocer. Todas estas expresiones de participación son válidas y se complementan en el grupo.
Lo que sí es importante es que los grados de participación dependen al igual que otras cosas de las motivaciones, de los niveles de seguridad y confianza existentes en el grupo, del ambiente que se viva en su interior.
Para el buen desarrollo de los talleres debemos propiciar un ambiente democrático y un clima de confianza que sustente la participación activa de cada uno/a de sus integrantes. Para ello debemos contar previamente con la planificación de los talleres, la misma que utiliza como recurso las técnicas participativas que serán seleccionadas para cada taller. Además se garantizará que los/as facilitadores/as tengan un buen nivel de experiencia en manejo de grupos y de estas técnicas para cumplir con este objetivo de potenciar la participación individual y grupal.
En resumen para trabajar con grupos sugerimos:
- Valorar y potenciar los diferentes grados de participación que se dan al interior de los grupos.
- Crear un ambiente de confianza y de vivencia de valores, principios de solidaridad, democracia y respeto en el grupo.
- Los talleres de formación deben tener un proceso de planificación previa que asegure una metodología de trabajo que favorezca la participación activa.
- Hacer uso de técnicas participativas que apoyen en la participación y en la construcción colectiva del conocimiento.
- Quien facilita los talleres debe contar con experiencia de trabajo en manejo de grupo y calidad humana que permita un ambiente de comunicación y participación respetuosa, fluida y bajo el cumplimiento de las normas de convivencia grupal acordadas.
- Quien facilita deberá estar atento a la forma como participan cada uno/a, para ayudarlo/a a modificar o mejorar su participación.
Ambiente en el que se desarrolla el grupo
El ambiente en el que se desarrolla el grupo debe ser tomado en consideración, tiene relación con el espacio físico, con las condiciones del medio pero sobre todo con el clima grupal que se haya creado. Las relaciones interpersonales y de grupo son fundamentales cuidarlas para crear un ambiente positivo que asegure la cohesión, la participación activa y motivada del grupo.
En los grupos, generalmente se dan dificultades de relación, que tienen que ver con formas culturales de ser. La comunicación basada en los chismes y comentarios son aspectos que debemos frenar dentro de los grupos. Del ambiente en que vive el grupo depende mucho los resultados obtenidos a lo largo del proceso educativo.
Nosotros/as consideramos fundamental promover la vivencia de valores humanos que nos permitan un ambiente de fraternidad, confianza y seguridad dentro del grupo. Quienes coordinan los grupos deberán estar atentos para fortalecer valores como la solidaridad, el respeto, la consideración, la justicia, la responsabilidad, la puntualidad, la sinceridad, etc.; así como para reducir o la práctica de antivalores que nos perjudican personal y socialmente, a partir de crear conciencia propia y autocrítica. Las normas de convivencia aportarán mucho para cumplir con este objetivo.
El conflicto en los grupos
"El clima del silencio, la actitud del silencio, la conquista el silencio". Cuando en la vida grupal entramos en conflicto, generalmente se crea un clima de tensión, de agresión, de culpabilización. Las expresiones más frecuentes son los resentimientos, la falta de comunicación, la queja, el chisme, la oposición.
Cuando se presenta el conflicto en el grupo, la idea es acallar las ideas negativas y destructivas frente a los problemas que se presenten. El silencio es la mejor medida para lograr la autorreflexión, la autocrítica. Saber reconocer que en algo nos equivocamos y que de alguna manera todos y cada uno/a estamos contribuyendo para que se presente y se agudicen los problemas.
Guardar un silencio sin ira, con atención a nuestro interior y con disposición para escuchar las opiniones de otros/as e intentar no juzgarlas, respetándolas como ideas de otro ser humano. Este es el primer paso para salir del conflicto.
En nuestro proceso de formación consideramos al conflicto como un momento pedagógico que nos puede servir de impulso para el crecimiento personal y grupal. Para que el conflicto sea realmente ilustrativo, educativo debemos procurar salir del conflicto airosamente, sin sentimientos negativos.
Nosotros/as consideramos que en la dinámica de formación que vamos a iniciar existirán muchos momentos de conflicto. El papel de los/as facilitadores/as y asesores/as será buscar un punto de encuentro entre los desacuerdos y disputas que se presenten, buscar el diálogo como la manera más eficiente de llegar a solucionar los conflictos y apoyar a quien lo necesite para hacer entender los conflictos internos y canalizarlos adecuadamente.
Para esto, en esta propuesta contaremos con el aporte valioso de los/as asesores/as externos, quienes tendrán la responsabilidad de ayudar en los casos más complejos y profundos de tensiones, conflictos, angustias, que se presenten tanto a nivel individual como de grupo, como fruto de las experiencias que se viven en los talleres; creando un ambiente de contención para los problemas y de impulso y motivación para resolverlos.
Para enfrentar los momentos de conflicto podemos sugerir lo siguiente:
- El diálogo, la comunicación es una buena alternativa para salir del conflicto. Busquemos como primera salida el hablar, el aclarar el conflicto y buscar las posibles soluciones al conflicto.
- Tener momentos de silencio y reflexión íntima, la oración, la meditación son una buena ayuda para serenar los conflictos y aclarar nuestra posición frente a estos.
- Cuando en momentos de conflicto alguien tiene la necesidad de llorar, hablar, de expresar su ira, debemos guardar respeto y apoyarlo con afecto a salir de la situación.
- Si no tenemos nada bueno que decir, es mejor que no opinemos, porque en situaciones de conflicto cualquier palabra o expresión mal dicha puede agudizar el conflicto.
- Para ayudar a salir de los conflictos es necesario que tengamos apertura para aceptar otras opiniones, percepciones. No nos inhibamos ni creamos que únicamente nosotros/as tenemos la razón. Debemos aprender a ceder para distender los conflictos.
La construcción de normas
Todo grupo debe contar con normas para garantizar su funcionamiento y vida activa. Las normas constituyen preceptos por los que se regirán todas las decisiones que se relacionen con la vida grupal. Son el conjunto de reglas establecidas que deben ser aceptadas y acatadas por los/as integrantes de un grupo, o por la gran mayoría; y pueden implicar costumbres, códigos, tradiciones, valoraciones, modas, manías, expresiones de lenguaje, etc. que están relacionadas con las conductas esperadas para el grupo y para cada participante.
Una característica relevante de las normas es que tienen un carácter evaluador, porque permiten tener juicios sobre lo que es lo ideal, lo que se considera más valioso o lo que se cree es bueno. En este sentido, las normas son un punto de referencia para el comportamiento de cada persona dentro del grupo, es la guía para sus acciones y ayuda a medir o lo que es justo o injusto, lo que es apropiado o inapropiado, de lo aceptable y no aceptable.
Sin embargo las normas deben ser flexibles y debe permitir un nivel aunque sea mínimo de tolerancia ante el incumplimiento o desvío de las normas. Así, si la mayoría acata las normas y solo un pequeño grupo las incumple no hay conflicto, pues es el mismo grupo que se encarga de ejercer presión para hacer cumplir las normas. Caso contrario, cuando es la mayoría del grupo que trasgrede las normas surgen conflictos por desacuerdos, insatisfacción o inconformidad con la norma asumida.
Por esto, para establecer las normas dentro de los grupos tenemos que procurar que sean elaboradas por los mismos grupos, que sean los suficientemente debatidas y analizadas y llevadas a consensos antes de su aprobación.
En la vida grupal la construcción de normas es primordial para mantener la cohesión y estructura del grupo. La existencia de normas exige de cada uno/as de los/as participantes un esfuerzo, respeto y sujeción a lo que determina el grupo. El respeto a las normas favorece al proceso educativo, en cuanto se crean condiciones y un ambiente de fraternidad, armonía para el trabajo y del justo ejercicio de deberes y derechos.
En la propuesta educativa que estamos desarrollando la construcción de normas de convivencia grupal ocupa un lugar central en cada jornada de formación y planteamos que sean vividas tanto al interior de los talleres como en las actividades extracurriculares, en la vida personal, familiar, y social.
La normas de convivencia grupal se construyen a partir de aspectos comunes que identifican a los/as participantes en el grupo: valores, principios, ideologías, experiencias, formas de vida y que dentro del proceso pedagógico van plasmándose en ideas y compromisos de prácticas nuevas que ponen énfasis en el respeto, en la calidez, en la solidaridad, en la justicia, en la equidad de las relaciones humanas. Esto favorecerá obviamente en mejorar el proceso de interaprendizaje y la formación de valores individuales y grupales.
Una norma de convivencia grupal puede surgir por la influencia de las opiniones, ideas, valores, costumbres que tengan los/as integrantes del grupo en ese momento y que posiblemente pueden variar de acuerdo a las circunstancias, al lugar o al momento.
Para el diseño de normas de convivencia grupal se requiere que tengan en cuenta ciertas características básicas:
- Las normas deben ser descritas en forma clara y concreta.
- Las normas debemos expresarlas de acuerdo a las necesidades y particularidades del grupo de trabajo.
- Las normas nunca deben ser inflexibles, deben permitir ciertas desvíos cuando la necesidad lo requiera.
- La estabilidad de las normas es esencial para el éxito de las acciones.
- Debemos implementar las normas que sean necesaria, pero sin excederse para evitar confusiones.
- Las normas salvo muy raros casos deben tener procedimientos detallados.
- Las normas deben siempre guardar relación con el interés público para guardar la coherencia de las acciones del grupo.
El papel del/a facilitador/a en este sentido, será de apoyar al desarrollo de normas de comunicación que aporten al proceso educativo, a la cooperación y a las relaciones interpersonales y del grupo. Estas normas pueden ser:
- - No acaparar el diálogo.
- - Tener límites de tiempo para cada intervención
- - Motivar a las personas que menos hablan para que se expresen.
- - Respetar las intervenciones de las demás personas.
- - Hablar por turnos.
- - El/a facilitador/a debe propiciar el diálogo y evitar los monológos tanto de sí mismo/a como de algún integrante del grupo.
- Las principales ideas que podemos sugerir como guía para la implementación de las normas de convivencia grupal son las siguientes:
- · Hacer el compromiso de no faltar, y de no llegar impuntual excepto por situaciones de fuerza mayor.
- · Evitar el interrumpir las actividades ya empezadas. Cuando se llega impuntual debemos entrar en silencio sin perturbar el trabajo.
- · Saber escuchar y aceptar las opiniones y sentimientos de las otras personas y dar el mismo valor que tienen las nuestras.
- · No hacer juicios de valor a las experiencias y vivencias que se den a conocer o que se vivan al interior del grupo. Cualquier situación que se preste a críticas o comentarios es preferible someterlos a análisis y reflexión para llegar a una mayor comprensión y tolerancia.
- · Respeto al silencio. No debemos obligar a nadie a hablar, compartir o expresarse si no desea. Nuestro trabajo es motivar, no forzar la participación.
- · Respeto a las diferencias individuales expresadas en las formas de pensar, sentir, actuar, vestir, comunicarse, etc. Recordemos que cada cual somos personas únicas, irrepetibles, por lo tanto debemos esperar que cada uno/a piense o actúe de distinta manera.
- · Respeto al tiempo de participación, cada persona debemos considerar el tiempo al hablar, no excedernos en el uso de la palabra, acaparando el tiempo y reduciendo las oportunidades de participación de los/as demás.
- · Respeto y solidaridad con los diferentes ritmos de aprendizaje y de trabajo.
- · Solidaridad y apoyo en los problemas y dificultades que pueden tener otros/as integrantes del curso.
- · Respeto al espacio en el que trabajamos, cuidando su orden, su limpieza y su uso.
- · Respeto a los horarios de trabajo. Debemos promover la puntualidad en el inicio y conclusión de talleres, así como en la duración de las actividades programadas. De este modo seremos respetuosos/as y solidarios/as con el tiempo de las demás personas.
- · Cuidado de los materiales con los que trabajamos. Para ello debemos darle el uso para lo cual está planificado, evitar el desperdicio y considerar que a otras personas les puede hacer falta estos materiales.
- · Es esencial la reserva del grupo. Al iniciar un grupo y cada vez que entra un/a nuevo/a participante recordar que los asuntos confidenciales que se hablan al interior del grupo se debe guardar en reserva y no hacer comentarios fuera del espacio de trabajo.
Factores de riesgo de los grupos
En la vida grupal se pueden presentar varios riesgos muchos de ellos que no pueden ser predecibles:
- . Ruptura de la cohesión del grupo
- . Que se conformen grupos altamente jerarquizados con liderazgos antidemocráticos
- . Que la comunicación sea en una sola dirección y no sea fluida
- . Que no se apropien de la propuesta y hayan deserciones
- . Que la heterogeneidad sea tan alta que sea un obstáculo para el proceso
- . Que los grupos no terminen el ciclo de talleres
- . Que la propuesta sea excesivamente ambiciosa y no logre su objetivo
- . Que se lleguen a niveles de frustración y conflicto que no se puedan manejar
Sobre Cómo Diseñar y Desarrollar un Taller
Un taller es una estrategia de trabajo que promueve la construcción colectiva del conocimiento, a través de promover un alto grado de participación grupal y el intercambio de experiencias y conocimientos
Es necesario que los talleres y/o eventos de formación a realizarse, obedezcan a un plan de formación elaborado por la institución/organización o grupo para un tiempo definido y que considere algunos aspectos a tomarse en cuenta:
- Es fundamental el proceso de investigación documental y de investigación participativa que permita tener una base de conocimientos e información sobre los temas que se abordarán en el proceso de formación.
- Al iniciar la planificación de un taller debemos tener en cuenta la concepción metodológica que va a estar presente en todos los momentos de la planificación, en los contenidos y en el desarrollo mismo del taller.
- Antes de la planificación de talleres debemos conocer del grupo de participantes su nivel de conciencia, su nivel de escolarización, sus experiencias pasadas, sus intereses y necesidades actuales en torno al tema en cuestión, que es lo que quieren modificar de su realidad con la temática que se va a tratar, cuáles son las circunstancias que vive el grupo en la época de realización de los talleres, el número de personas que van a participar, entre otras cosas.
- Debemos considerar para la planificación de talleres, que éstos estén dentro de un proceso integral donde lo social, lo económico, lo ideológico - cultural, lo político-organizativo y lo espiritual sean dimensiones presentes y complementarias. Sólo así garantizaremos que los procesos que impulsamos aporten realmente a transformar nuestra realidad y de la sociedad en su conjunto.
- En la planificación expresaremos la metodología a aplicarse, los contenidos, los procedimientos y técnicas a emplearse, el papel que tendrá el/a facilitador/a.
- Debemos contar con una planificación clara, comprensible para que cualquier otro/a facilitador/a pueda asumirlo con facilidad.
- La planificación deberá ser flexible en cuanto a contenidos, tiempos, recursos, ambientes, etc. de manera que pueda adaptarse a nuevas necesidades o imprevistos.
- De preferencia se puede prever la participación de dos o más facilitadores/as en cada taller, dependiendo del número de participantes, de esta manera se contará con ayuda y con criterios colectivos en el desarrollo del taller.
Con los aspectos anteriores, podemos llegar a la planificación del taller. Para ello, nos serviremos de un cuadro de planificación, el mismo que integra los elementos que debe tener un taller y que son los siguientes:
1. Tema General2. Las/os Participantes
3. Lugar y fecha de realización del taller
4. Objetivo General
5. Temas particulares o subtemas
6. Objetivos de los subtemas
7. Contenidos
8. Técnicas
9. Procedimientos
10. Recursos
11. Tiempo
12. Responsables
1. TEMA GENERAL
Aquí se señala el tema del taller, el mismo que debe surgir de un diagnóstico previo de los intereses del grupo en cuanto a temas de formación.
El TEMA GENERAL, es el tema que abarca a los contenidos que vamos a tratar. Este tema incluye los subtemas que se desarrollarán a lo largo del taller. Siendo un tema general debe ser un tema que aborde la realidad del grupo y esté en función de lograr una visión crítica de la realidad.
2. LAS/OS PARTICIPANTES
Señalaremos en esta parte las características del grupo con el cual se va a realizar el taller: a qué sector social, organización, grupo o institución pertenecen; el número de participantes.
3. LUGAR Y FECHA DE REALIZACIÓN DEL EVENTO
Se indica el lugar y fecha en que se realizará el taller.
4. OBJETIVO GENERAL
En esta parte indicaremos con claridad qué es lo que queremos lograr con la realización de ese taller y con el tema que nos hemos planteado. Para definir el objetivo que va a guiar nuestro taller debemos hacernos la pregunta ¿ Qué es lo más importante a conseguir con este taller?. Es necesario que seamos concretos/as al responder la pregunta para no sobrepasar las posibilidades reales del taller.
Por ejemplo si vamos a hacer un taller sobre Derechos Humanos, no podemos proponernos como objetivo transformar el Sistema de Justicia y la sociedad ecuatoriana, pues sería imposible lograrlo tan solo con la ejecución de talleres. Este sería más bien un objetivo para proyectos de largo aliento. Para un taller de esta naturaleza vale la pena proponernos algo más práctico y alcanzable en unas pocas horas de capacitación
5.TEMAS PARTICULARES O SUBTEMAS
Es el tema generador que se divide en varios subtemas que tienen secuencias lógicas entre sí.
Los temas y subtemas son desarrollados en los contenidos.
6. OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Es lo que queremos lograr con cada subtema que estamos tratando, y tiene relación con el objetivo general.
7. CONTENIDOS.
Toda planificación de taller requiere preparar previamente una guía de contenidos que sea ágil, sintética y que sea adecuada al grupo con el que se va a trabajar y al tiempo del que se dispone.
Para formular los contenidos tenemos que realizar un proceso de investigación sobre el tema general del taller y escribir toda la información básica que podamos conseguir al respecto en torno al tema.
Los contenidos deben ser manejados con seguridad por parte de quienes coordinan el taller.
Debemos estar lo suficientemente preparados/as y dispuestos/as a absolver las interrogantes que el grupo plantee sobre el tema. Para ello es necesario contar con materiales de apoyo sobre los intereses del grupo.
En el cuadro de planificación, los contenidos únicamente irán a manera de síntesis sobre los aspectos que van a desarrollarse en cada subtema.
Los contenidos más en detalle se escribirán aparte del cuadro de planificación.
8. TÉCNICAS
En esta sección de la planificación se detallan las técnicas que se van a emplear para trabajar en cada parte del taller. Las técnicas son herramientas que harán el desarrollo del taller más ameno, participativo y didáctico.
En un taller será necesario el empleo de varias técnicas para abarcar los contenidos previstos y los objetivos que se plantean cumplirse. Debemos reflexionar bien sobre lo que pretendemos lograr con una técnica antes de usarla.
9. PROCEDIMIENTO.
En el procedimiento se detalla con claridad que es lo que se va a hacer al aplicar cada una de la técnicas, mientras más clara sea la redacción que hagamos de esta apartado más facilidad tendremos para coordinar el taller y evitaremos confusiones.
10. RECURSOS
Se registran los materiales que necesitamos para el taller así por ejemplo materiales de papelería, de desecho, material artístico, música, espacios, etc.
11. TIEMPO
Se debe registrar el tiempo que se calcula para desarrollar cada subtema. Se requiere mucho tino en el manejo del tiempo para no cansar a los/as participantes.
Se debe incluir tiempo para un receso.
12. RESPONSABLES
En la hoja de planificación se escriben las personas que tendrán la responsabilidad de coordinar el taller. El diseño, investigación, ejecución y evaluación del taller debe, de preferencia, ser un trabajo de equipo, así la coordinación mejorará mucho con el trabajo colectivo.
Cada persona que participa en la coordinación del taller, asumirá una parte del mismo.
Hay que tener cuidado en no entrar en pugnas y discusiones entre las personas que coordinan, las divergencias que se tengan se resolverán después.
SOBRE LAS TÉCNICAS DE TRABAJO GRUPAL
En la realización del taller necesitaremos más de una técnica para cubrir los temas a tratarse y para posibilitar un proceso ordenado y progresivo en la construcción del conocimiento.
Las técnicas de trabajo grupal deben ser flexibles, puede ser recreadas y modificadas por el/a facilitador/a de acuerdo a sus necesidades del momento. Las técnicas requieren del buen manejo, ingenio, creatividad y objetividad de quienes las aplican.
Cualquier técnica de trabajo grupal cuentan con tres pasos grandes a seguir:
1. Motivación, que es el momento en que se invita al/a participante o al grupo a realizar la técnica y se dan las explicaciones necesarias para realizarla.
2. Desarrollo de la técnica, que es el momento en que se realiza la técnica en sí misma. Es cuando se llega a hacer reflexiones, análisis del tema o asunto que se quiere tratar.
3. Compromiso o conclusión. Es el tercer momento en el cual se llegan a sacar conclusiones en base a lo trabajado en el paso anterior y se llegan a consensos o acuerdos individuales y grupales y que se los puede aplicar en distintos espacios como: el taller, la casa, la comunidad, las instituciones, etc.
Existen varios textos sobre técnicas participativas y grupales. Recomendamos a los/as facilitadores/as que cuenten con un libro o folleto al respecto. Las técnicas de trabajo grupal pueden ser de dos clases:
a) TÉCNICAS DE ARMONIZACIÓN
Son técnicas que buscan armonizar al ser humano en cuerpo y mente, restablecer el equilibrio físico y emocional, encontrar momentos para el contacto íntimo de cada persona con su mente y espíritu, favoreciendo al equilibrio de las fuerzas internas y externas que son el motor de la vida de las personas.
El cuerpo funciona así mismo como detector energético y nos informa a través de las sensaciones y de los síntomas sobre aquello que no está bien en nuestro orden interno y externo. Cuando estamos expuestos/as a energías positivas nos sentimos vitales. Pero si recibimos influencias negativas perdemos energías, sentimos dolores y malestares. De esta manera nuestro cuerpo nos comunica no solo lo que sucede con él mismo sino lo que sucede con nuestras vidas.
Cuando trabajamos con seres humanos estamos trabajando con un cúmulo de energías, diversas, hermosas y proclives a un mayor desarrollo, pues esta es la tendencia natural de los seres humanos. De allí que saber que estamos tocando en el microcosmos de los demás cuando facilitamos un taller, significa redimensionar la importancia de los contactos humanos que son contactos corporales.
La armonización en los talleres es una aspecto muy importante a tomar en consideración, puesto que al propiciar espacios en los que los/as participantes encuentren su equilibrio físico y emocional estaremos creando condiciones adecuadas para el trabajo y apoyando a un mejor desarrollo del proceso de aprendizaje. Existen varias técnicas de armonización, entre las que tenemos las siguientes:
1) La respiración
Recordemos que la respiración es la función más importante de nuestra vida, podemos soportar sin comer o beber durante varios días; pero en cambio si dejamos de respirar durante algunos minutos corremos el riesgo de asfixiarnos.
Normalmente no tenemos conciencia de nuestra respiración sino hasta el momento en que tenemos que hacer un esfuerzo en el cual nuestro sistema nervioso se pone en tensión; es cuando nuestra respiración se altera, se agita y se nos vuelve difícil mantenernos en disposición y buen ánimo. Cuando la respiración es más lenta mejora nuestro fluido de energía y nuestra salud y nos permite ponernos más en contacto con nuestros sentimientos, entendernos más y tener más capacidad de ponernos en contacto con los demás.
La respiración es uno de los aspectos que debemos tomar en cuenta en la facilitación de los talleres, pues si manejamos adecuadamente nuestra respiración nos estaremos proveyendo de energía para poderla compartir y retro-alimentar al interior del grupo de trabajo. Además la respiración adecuada, oxigena bien el cerebro y esto favorece a la adquisición y fijación de aprendizajes. Por esto, el hacer ejercicios de respiración es de gran utilidad en los talleres, ya que dispone física, mental y emocionalmente tanto a facilitadores/as como a participantes para tener un mejor rendimiento, una mejor atención, concentración y participación durante la jornada.
Hay varios tipos de respiración: alta, media, baja y completa.
- La respiración alta o clavicular es la más practicada, la aprendemos desde la infancia como la forma ideal de respiración "¡meta el estómago, saque el pecho!". En esta respiración sólo utilizamos la parte superior de los pulmones y por lo tanto el ingreso de aire es mínimo.
- La respiración media o costo-superior es la que se realiza con la parte superior del tórax, la cantidad de aire que ingresa es mayor que en la respiración alta pero aún no se utiliza la capacidad total de los pulmones.
- La respiración baja o abdominal permite ampliar el volumen de la caja torácica por la expansión lateral de las costillas flotantes, dejando entrar mayor cantidad de aire a los pulmones.
- La respiración completa o costo-diafragmática es la respiración en la que utilizamos toda la capacidad que tienen nuestros pulmones, porque aquí practicamos la respiración baja, media y alta al mismo tiempo. Es la respiración ideal.
2) La relajación
La relajación es el estado de equilibrio y distensión que puede alcanzar nuestro cuerpo y nuestra mente; es otro aspecto que se debe tomar en cuenta en la facilitación de los talleres, pues a la vez que es parte del estado natural en que se debe desarrollar el taller, también la relajación constituye un momento de motivación y distensión grupal.
En medio de la tensión que nos produce el momento de hablar en público, o la exigencia de participar dentro del grupo, el equilibrio junto con la relajación y el autocontrol permitirá una participación fluida, un ambiente tranquilo y disipado de modo que todos puedan expresarse y ser escuchados libremente y que lo que se diga y haga tenga real incidencia en el grupo.
Con una adecuada relajación conseguiremos un mayor dominio de nosotros/as mismos/as, permanecer con calma y tranquilidad frente a nuestra vida personal y organizativa, además nos permite el hacer frente a las diversas situaciones con un rendimiento mayor y menor fatiga.
El lograr relajarnos depende de nuestra voluntad, de lo que deseamos lograr, de como manejamos nuestras emociones y sentimientos.
Existen varias técnicas para relajarnos como escuchar música, leer, descansar, hacer ejercicios suaves, cambiar de actividad, meditar, etc. Para relajarnos también podemos utilizar nuestra misma tensión muscular, llevarla al máximo y soltarla de manera rápida, y utilizar nuestro auto-convencimiento.
3) La expresión corporal
En la sociedad violenta en la que vivimos, nuestro cuerpo vive un conjunto experiencias insatisfactorias que lo atrofian, deforman, desgastan, maltratan. De la misma manera que a los grupos sociales empobrecidos se los oprime y se los sojuzga, también nosotros/as oprimimos y sojuzgamos a nuestro cuerpo exigiéndole el cumplimiento de un conjunto de tareas y obligaciones con acciones que le impiden moverse en otros libremente o en otros sentidos que no sea el trabajo, el placer por el placer, o la enajenación del cuerpo.
En este proceso de formación involucramos al ser humano también en su dimensión corporal, queremos reaprender a mover nuestro cuerpo, a sentir la espontaneidad de sus fluidos, de sus ritmos, a sentir nuestros miembros como parte de un todo maravilloso. Queremos recuperar al niño y a la niña que nos habita a través de movimientos lúdicos, rítmicos, libres que despierten la fuerza transformadora de nuestros cuerpos.
A través de la expresión corporal permitimos exteriorizar aquello que generalmente dejamos en el mundo inconsciente y que refleja un esquema corporal endurecido. Al recuperar la flexibilidad de nuestro cuerpo y modificar nuestro esquema corporal modificamos también nuestra forma de ser y de pensar.
4) El silencio
La modernidad, los avances tecnológicos han convertido a la sociedad en un espacio de ruido, de agitación y tensión permanente. Estamos entrampados en un mundo donde se ve a los seres humanos como seres sometidos al trabajo, a la parranda, al bullicio, a todo lo que es alejarse de sí mismos. Cada vez tenemos menos oportunidades de vivir la paz interior.
Por estas razones hacemos especial énfasis en la necesidad de recuperar el silencio como forma de diálogo interior. Al callar nuestro ruido externo, al dejar de hablar y escucharnos internamente se hace más cercana la posibilidad de reconocernos y valorarnos en nuestra profundidad, así como dialogar con el universo y porque no, con Dios.
Este diálogo sin palabras, este diálogo con el espíritu permite tomar conciencia de la magnificencia de este mundo en que vivimos y de la dimensión maravillosa que los otros seres humanos tienen. Nos permite también contemplar con ternura y con asombro las infinitas posibilidades de reconstituir el tejido cósmico.
En los talleres también sugerimos el empleo de la técnica del silencio como un momento pedagógico que facilita la interiorización del conocimiento, o la reflexión profunda y serena, puede ser ayuda valiosa en el desarrollo de temas emotivos, polémicos, en las situaciones de conflicto y de tensión.
b) Técnicas Participativas
Las técnicas participativas son herramientas didácticas que propician la interacción grupal, una participación democrática en los procesos de conocimiento, permite poner en común las experiencias e ideas de los/as participantes, y propician la creación y recreación colectiva del saber en su sentido más amplio.
En muchos casos frente a la temática de las técnicas participativas se corre el riesgo de pretender hacer un recetario que sirva de ABC para desarrollar el trabajo con personas y grupos. Esto limita la capacidad propia de pensar y crear nuevas formas de trabajo con los grupos, convirtiendo a los/as facilitadores/as en meros/as repetidores/as del camino ya andado.
Reconociendo la validez del conocimiento acumulado en torno a las técnicas participativas y su utilidad práctica, creemos fundamental innovar a partir de la experiencia y creatividad de cada uno/a de los/as facilitadores/as. Sin embargo, el/a facilitador/a de un taller requiere un conocimiento previo del grupo y sus características, los objetivos que persigue el taller, la temática a tratarse y el manejo de las técnicas que se han de utilizar.
Existen varias clases de técnicas participativas. Las que señalamos a continuación, son solo un ejemplo de las múltiples que existen y hay que utilizarlas para lo que fueron destinadas, en el momento oportuno y con un conducción correcta. Así, una técnica de animación servirá para animar al grupo y no para otro objetivo, otras servirán para la reflexión de un tema. No debemos pretender usar una técnica más allá de las posibilidades de la misma.
Lo que damos a continuación son únicamente pistas para desarrollar, crear, inventar, innovar, cambiar nuestras formas de trabajar con técnicas de participación individual y grupal, considerando que el juego es una expresión de libertad y cooperación, que la relajación es un momento necesario para apropiarnos del conocimiento de manera serena y con calma, y que los ejercicios corporales son elementos para despertar nuestra inteligencia emocional y movilizar nuestra energía vital con fuerza transformadora.
Las técnicas de participación grupal pueden ser:
1) Técnicas de Presentación: son juegos sencillos que permiten un primer acercamiento y contacto. Fundamentalmente son técnicas destinadas a aprender los nombres y cualidades mínimas de las personas. Son técnicas idóneas cuando los/as participantes no se conocen, es el primer encuentro.
2) Técnicas de Motivación: permiten una ligera introducción a la temática que se va a abordar en cada taller, pueden estar constituidas por ejercicios de expresión corporal, relajación, juegos grupales, ejercicios de respiración, pequeños momentos de meditación, etc.
3) Técnicas de Conocimiento o Reflexión: facilitan el análisis personal y colectivo de los temas que se abordan en una reunión, encuentro o taller.
4) Técnicas de Afirmación: son aquellas en las que tiene un papel prioritario la afirmación de los/as participantes como personas, y del grupo como tal. Ponen en movimiento los mecanismos en que se basa la seguridad en sí mismo/a, tanto internos (autoconceptos, capacidades, autoestima), como en relación con las expresiones exteriores (papel en el grupo, exigencias sociales)
5) Técnicas de Confianza: son aquellas que posibilitan probar y estimular la confianza en uno/a mismo/a y en el grupo. Pretenden fomentar y afirmar las actitudes de solidaridad para prepararse para un trabajo en común.
6) Técnicas de Comunicación: buscan estimular la comunicación entre los/as participantes e intentan romper la uni-direccionalidad de la comunicación verbal en el grupo, en la que normalmente se establecen papeles limitados. Favorecen la escucha activa y estimulan la comunicación no verbal (expresión gestual, contacto físico, mirada) para favorecer nuevas posibilidades de comunicación.
7) Técnicas de Cooperación: son técnicas en las que la colaboración entre las participantes es un elemento esencial. Ponen en cuestión los mecanismos de los juegos competitivos creando un clima distendido y favorable a la cooperación en el grupo. Pretenden que todos / as tengan posibilidades de participar y en todo caso evitan hacer de la exclusión el punto central del juego.
8) Técnicas de Resolución de Conflictos: son técnicas en las que se plantean situaciones de conflicto o algunos aspectos relacionados con éstas. Unas hacen énfasis en el análisis de situaciones conflictivas, otras en los problemas de comunicación, en el conflicto, en las relaciones poder-subordinación, en la toma de conciencia de los/as otros/as. Aportan a las personas y al grupo elementos para poder afrontar los conflictos de una manera creativa.
Cómo Usar las Técnicas
Los siguientes pasos son básicos tomar en cuenta para la selección y aplicación de una técnica:
- Elegir la técnica de acuerdo al objetivo que se quiera lograr y que sea adecuada para el grupo con el cual se trabaja.
- Preparar los materiales que se requieren con anterioridad, tomando en consideración el número de participantes.
- Preparar el lugar en el cual se va a realizar la técnica.
- Motivar al grupo y explicar al grupo en forma concreta y clara sobre lo que se va a hacer.
- Observar mientras se realiza la técnica las diferentes actitudes de los/as participantes.
- Registrar si es necesario los aspectos más sobresalientes del desarrollo de la técnica para que sirva de ayuda-memoria para la decodificación.
- Posterior a la ejecución de la técnica se debe conducir a la reflexión sobre lo que se hizo y el para qué se lo hizo. Pueden servir de guía estas preguntas:
- ¿Qué sentimos?
- ¿Qué pasó?
- ¿Cuáles fueron los aspectos que más llamaron la atención de lo que se hizo?
- Con el grupo analizar más a profundidad cada uno de los elementos que salgan producto de la reflexión.
- Relacionar estos elementos con la realidad que vivimos y con el tema que estamos trabajando.
- Analizar cada aspecto de conocimiento que nos interesa para el tema.
- Llegar a conclusiones o síntesis de las reflexiones, llegando también a consensos para llevar a la práctica los conocimientos alcanzados.