Sesión XIII.- Una comunidad para la paz

Objetivos:

· Reforzar la identidad de los educadores como miembros de una propuesta colectiva

· Apoyar la construcción de un sentido de comunidad en los educadores para la paz

Metodología

Trabajo en plenaria


Construir un concepto colectivo sobre qué es comunidad
Escriba la palabra comunidad y a su alrededor coloque las ideas e imágenes que provoca esta palabra

2.- Con las ideas anteriores construya un concepto de comunidad (máximo 5 líneas)

Asegúrese que en el concepto colectivo se contemple los siguientes elementos: conjunto de personas que viven un permanente proceso de intercambio y solidaridad consciente, se identifican a través de la vivencia y mantenimiento de valores, intereses; tienen una identidad, un sentido de pertenencia y voluntad para impulsar un objetivo común.

3.- Pregunta a plenario: ¿Cuál considera Ud. que es el elemento central para que exista comunidad?.

Guía para el facilitador-facilitadora:

Cuando se habla de comunidad generalmente se piensa en una aldea, en un barrio, en un poblado, es decir, en un lugar donde todos sus habitantes tienen una historia común, se conocen y comparten creencias, valores, costumbres, guardan un sentimiento de colectividad.

El avance de las comunicaciones, el crecimiento de las poblaciones, el cambio de vida de los pobladores, modificó el concepto antiguo de comunidad que tenía una base territorial o geográfica.

Hoy no importa la distancia física, las barreras geográficas, lo que define a la comunidad es la afinidad de intereses de sus miembros, las aspiraciones comunes, las creencias, los gustos y un buen sistema de comunicación. Así, personas que viven en diferentes lugares pueden mantenerse como una comunidad, aún sin compartir el mismo territorio.

Trabajo de grupo

Conteste la siguiente pregunta:

¿Los educadores para la paz constituyen una comunidad?

¿Si o no? y ¿por qué

Trabajo en plenaria

Con el aporte de los grupos, reflexionar con los participantes sobre si existen o no valores, intereses, elementos de identidad y objetivo común en los educadores para la paz; analizar qué elementos faltarían para constituir una comunidad; cómo es la comunicación entre educadores y cómo se vive la solidaridad.

La reflexión puede llevarnos a ubicar que solo compartimos valores, que todavía no hay intereses, ni objetivo común, hay que resaltar que este es un proceso de construcción y que es necesario ubicar el momento en que nos encontramos, para en base a ello avanzar en el camino.

En la plenaria podríamos intentar aproximarnos a los elementos que nos faltan, solo como lluvia de ideas generales, porque se retomarán cuando se trabaje visión de futuro.

Trabajo personal

Lea el siguiente texto:

Texto de apoyo

Hacia una cultura de paz

Para nosotros la paz es algo vivo, algo que significa trabajo, que significa vida, que significa empleo, que significa salud; nosotros estamos conscientes que este proceso es un proceso político, un proceso comunitario que tiene unas reglas de juego, que nos llevan hacia la democracia y creemos que este proceso debe estar enmarcado dentro de los derechos humanos, y aún así surgen conflictos, porque los seres humanos somos diferentes, por cuestiones geográficas, religiosas, históricas, políticas.

Cuando hay planteamientos diferentes, mentalidades diferentes, experiencias diferentes, pocos recursos y un mismo tiempo, eso confluye y se produce conflicto; creemos que es importante que frente al conflicto la comunidad se preparare para resolverlos en forma pacífica. En ese momento hablamos de que lo más importante que hay es el ser humano.

Todos los conflictos, todo este trabajo, toda la cultura, tiene como base fundamental al ser humano, si nosotros y nosotras apostamos al ser humano y trabajamos a partir del ser humano, todo se puede ir organizando.

Cuando existen los conflictos, necesitamos recordar que al otro lado tenemos seres humanos y aplicar una justicia que sea restaurativa, una justicia que pueda resolver los conflictos, pero transformando las relaciones rotas; de tal manera que se pueda reestructurar y cambiar. Eso probablemente puede llevarnos a un concepto de paz holística, integral, que no es solo teórica; si no que es el momento en que los seres humanos encuentran formas para resolver sus necesidades fundamentales.

Frente a ello estamos desarrollando básicamente 3 propuestas:

La primera.- es que, como somos conscientes que la cultura es un proceso histórico, un proceso político, nuestro trabajo tiene que estar dirigido a tocar ese poder político; las acciones debemos dirigirlas a que vayan modificando esa cultura política que nos han impuesto. Es necesario que en cada momento recordemos que no podemos separarnos de lo político. Necesitamos rescatar el concepto de político, entendiendo como política ese bello arte que tienen los pueblos de hacer realidad los sueños. Entonces, es importante que todo este trabajo sea político, pero a través de una educación transformadora; la educación es el único proceso que puede liberar a los pueblos y permitirles su empoderamiento.

Segunda.- la otra parte de la propuesta es que usemos una pedagogía que sea sencilla, porque nuestro pueblo es sencillo y solamente acepta lo que le es útil, lo que le sirve; necesitamos trabajar a partir de la realidad de nuestras comunidades y a partir de la pedagogía del aprender haciendo, debemos irnos metiendo, involucrándonos dentro de lo que nuestros pueblos están haciendo.

Tercera.- Debemos usar la experiencia de la gente, (la experiencia es como la materia fecal, todos la producen pero nadie quiere recogerla o poca gente la recoge); tenemos una experiencia impresionante en América Latina, pero no la recogemos.

Nos asustamos frente a la globalización, al neoliberalismo, nos volvemos reactivos frente a todo eso; pero nos olvidamos que hay pueblos que han vivido fuera del sistema durante estos quinientos años: el caso de las comunidades negras, de los pueblos indígenas, de los campesinos, estas personas han aprendido a vivir fuera del sistema; ellos saben cómo curarse, cómo alimentarse, saben cómo desarrollar herramientas y estrategias de vida, cómo construir mecanismos solidarios. Rescatemos esas experiencias son comunidades que han resistido y han vivido con dignidad durante 300, 400 o 500 años.

Nuestras propuestas las desarrollamos a partir de la situación que está viviendo el país; sabemos que estamos en guerra, sabemos que hay un conflicto fuerte que ha degenerado en conflicto armado, sabemos que las cifras que esta arrojando en este momento el país es de 30.000 muertes; pero solamente el 10 % o 15 % son producto de la guerra política o del narcotráfico; el 85% restante es producto de la violencia despolitizada, es producto de la violencia que se da en las ciudades, en los campos de fútbol, en las fiestas, en los colegios, en la vida cotidiana, que se da en todas partes.

Hay varias estadísticas más. Se dice por ejemplo que de Colombia en los últimos 3 años salieron 1.100.000 personas, la mayoría profesionales; Adicionalmente se dice que el 56 % de la población está en pobreza. Todos estos elementos son caldo de cultivo que produce como resultado, por un lado la guerra y por otro la acción directa del narcotráfico.

Creemos que es importante parar la guerra, hay que trabajar en ello; Pero aparte de eso, hay que buscar una forma que pueda hacer sostenible la paz que en un momento determinado puedan llegar a tener estos grupos armados.

Con las armas no se consigue la paz, y la paz tampoco se consigue con un Acuerdo; la paz es un proceso de justicia. Mientras se trata de parar la guerra, hay que ir trabajando para crear una infraestructura de paz que la haga sostenible y que pueda tocar las raíces de la injusticia que en última instancia produce la guerra.

Nuestra propuesta es, a partir de estos elementos, trabajar por una base social, una infraestructura de paz que haga sostenible el proceso.

Dentro de los proyectos que impulsamos, se está trabajando en Bogotá en los 116 pueblos y en las 4.050 escuelas de Cundinamarca, en una propuesta para convertir a cada una de las escuelas en un centro de paz y diálogo permanente.

Esperamos que al terminar el proyecto logremos capacitar a 4.500 personas .Es un esfuerzo sumamente grande, con la idea que cada escuela se convierta en un centro permanente de construcción de paz; tenemos apoyo de estudiantes de Universidades que van cada mes y analizan con la comunidad, cómo les afectan las leyes, cómo les afectan las decisiones y ayudan a sondear los problemas que van surgiendo en cada una de las comunidades y se va creando el centro de alerta temprana. Ahí se están utilizando algunas figuras legales de resolución de conflicto que tiene el país como jueces de paz, conciliadores y centros de conciliación.

Nosotros creemos que este es un proceso en el que estamos aportando algo, una semilla de esperanza en este cultivo de vida y paz. Estamos trabajando, y no conseguimos resultados enseguida, pero en algunos momentos nos hemos encontrado con que la mente se va transformando; hace unos 15 días hubo un encuentro de ciudadanos para apoyar las mesas de negociación; eso para nosotros es muy significativo. Cuando llegamos a un pueblo que estaba trabajando con nuestro proyecto y encontramos que los maestros han continuado con el trabajo, es importante; entonces podemos hablar de pequeñas muestras de que es posible hacerlo.

· Señale algunos elementos del texto anterior que le aportan en su trabajo cotidiano.
· Analice ¿cómo convertir a su centro educativo en un centro de construcción de la cultura de paz?
· Escriba una carta a un maestro- maestra motivándole a formar parte de los educadores para la paz.

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