Una educación sin bandas ... ni de reinas ni de guerra


La propuesta del Presidente de la República de sustituir las Bandas de Guerra por Bandas musicales y de paz dentro del sistema educativo del país, es una iniciativa importante que permite aunar esfuerzos para mejorar la calidad de la educación en el país, cambiando actividades que fomentan la cultura de la violencia por la de la paz.

Las bandas de guerra hacen parte de un sistema militar que se ha introducido en los establecimientos educativos. Las paradas militares, los desfiles, la jura de la bandera, la formación de los lunes, los castigos y otras formas militaristas que se viven diariamente en los establecimientos educativos que fomentan en los/as niños/as y jóvenes valores autoritarios y verticales.

Resaltamos la necesidad de los establecimientos educativos en fomentar festejos y celebraciones de actos importantes para la vida de los/as jóvenes y de la institución educativa, la construcción de grupos musicales que divulguen nuestras tradiciones culturales, la identidad juvenil, los valores de la no violencia y la cultura de la paz, sin lugar a dudas estaremos dando un salto cuantitativo para mejorar la calidad de la educación en nuestro país.

En ningún momento, creemos que esta propuesta atenta a la “tradición” de los colegios, al contrario está encaminada a crear nuevos imaginarios que fomenten valores de la cultura de paz y los derechos humanos.

Las bandas de guerra, que se han construido desde la lógica de la competencia han contribuido en forma permanente para que se den enfrentamientos entre los establecimientos educativos, en muchas ocasiones nos hemos encontrado con verdaderas guerras campales entre jóvenes, que no ha ayudado de ninguna manera a fomentar la colaboración y el encuentro de los jóvenes, eliminado de esta forma toda posibilidad de tener jóvenes de colegios unidos y con propuestas claras que permita mejorar la calidad de la educación.

Otras de las bandas que deben ser desterradas del escenario estudiantil y nacional es la elección de las reinas. Reproduciendo la lógica del mercado, en donde la más bonita y en algunos colegios la que más tiene dinero es la favorecida. Esta utilización de la mujer resulta incomprensible y mucho más que sean los mismos estudiantes que se opongan a este cambio, las prácticas machistas deben ser eliminadas de raíz y tanto las mujeres como los hombres deben aunar esfuerzos para superarlas.

Estos temas han sido poco discutidos a nivel nacional, a pesar de afectar a más del 50% de la población que ve diariamente que se construye valores en forma vertical y resaltando estereotipos que fomentan la violencia y deshumanizan a la persona.

Las decisiones que buscan avanzar en la construcción de una cultura distinta en los centros educativos no deben quedarse en el papel y para esto es fundamental que los y las jóvenes estudiantes del país asuman un rol protagónico en la discusión y en la elaboración de propuestas.

Creemos que todo paso que sirva para la erradicación de todas las formas de violencia sea explicita o implícita debe ser apoyado e impulsado por la población. El reto esta lanzado y es responsabilidad de todos aquellos que creemos en una educación, universal de calidad y sin violencia el asumirlo.


OBSERVATORIO JUVENIL

SERVICIO PAZ Y JUSTICIA DEL ECUADOR.

|